Precaliente el horno a 350º, en un molde previamente engrasado, coloque experiencia, tradición, buen gusto y la confortable calidez de disfrutar de un producto hecho con la devoción de quien ama lo que hace. Casa Urrutia es la parada obligada de quien busca disfrutar de la creatividad vasca en pescados y mariscos
Con casi cincuenta años a cuestas Casa Urrutia ha vivido dentro de sí la evolución digna del negocio familiar. Desde sus inicios en la Avenida Solano esta familia vasca se ha enorgullecido de asegurar "lo nuestro es la comida" con una sonrisa de oreja a oreja por su creatividad publicitaria innata.
La vanguardia llegó en 1992 cuando Jon Koldo Urrutia, uno de los retoños del señor Adolfo Urrutia, decidió mudarse a las Mercedes y actualizarse. En sus palabras el concepto era de lo más “po-pof”; los mejores ingredientes en manos de un chef importado, una decoración llena de lujosas lámparas de araña y la exigencia de una chaqueta para poder entrar.
El tiempo impuso un cambio de perspectiva basado en la empatía. A sólo 4 años de la apertura de la sede de Las Mercedes decidieron replantearse el concepto del local y regresar al Status Quo de lo que Urrutia significa. Se cambió la decoración, las extravagancias del menú y las exigencias de admisión, para quedarse con un ambiente casual y confortable que vaya de la mano con la cocina vasca unida a la personalidad del tan desenrollado venezolano.
Meros Multifacéticos
Aquí el fuerte es el Mero el cual prefieren trabajar fresco y jugoso. Los platos que más suenan entre los comensales son el Churrasco de Mero a la Sal y el Mero a la Ondarresa. Éste último se cuece a la plancha por la parte magra y luego al horno, se sazona con ajito dorado y una vinagreta de vino blanco y almejas, servido con papa panadera. Es imposible imaginarse la metodología tan elaborada que se esconde detrás de la preparación de cada plato.
El mero se sirve en más de 20 presentaciones, pero tienen mucho más que ofrecer como la langosta, las patas de cangrejo de Alaska, los pimientos de piquillo rellenos con mariscos, el bacalao y las ensaladas tibias de frutos del mar.
Un Invento Personal
El ceviche de Camarones se ha convertido en un “must have”, y no dejan de pedirlo. Una inspiración divina de su dueño nos presenta este plato típico vasco con el toque personal Urrutia. El plato consiste en camarones abiertos y macerados con vinagre blanco, cocinados con aceite de oliva para contrarrestar la acidez.
El renacer del vino
Los últimos 4 años habían estado marcados por un renacer que complace a estos tradicionalistas españoles; “en cada mesa era casi obligatorio una botella de buen vino. Estábamos trabajando tan sabroso” dice Koldo con melancolía. Asegura que desde que dejaron de aprobar las divisas para los vinos internacionales se ha perdido la apreciación, pues los precios se han disparado.
En cuanto a los postres hoy día el repertorio abarca unos 15 postres, los más famosos son la Delicia Navarra y los Hojaldres en sus diferentes presentaciones, que varían el relleno desde crema pastelera hasta manzanas.
Si su paladar le pide a gritos pescados o mariscos no dude de darse una vuelta por las Mercedes, y díganle al simpático Señor Koldo que van de parte mía, a ver si les dedica una de sus simpáticas sonrisas.
Con casi cincuenta años a cuestas Casa Urrutia ha vivido dentro de sí la evolución digna del negocio familiar. Desde sus inicios en la Avenida Solano esta familia vasca se ha enorgullecido de asegurar "lo nuestro es la comida" con una sonrisa de oreja a oreja por su creatividad publicitaria innata.
La vanguardia llegó en 1992 cuando Jon Koldo Urrutia, uno de los retoños del señor Adolfo Urrutia, decidió mudarse a las Mercedes y actualizarse. En sus palabras el concepto era de lo más “po-pof”; los mejores ingredientes en manos de un chef importado, una decoración llena de lujosas lámparas de araña y la exigencia de una chaqueta para poder entrar.
El tiempo impuso un cambio de perspectiva basado en la empatía. A sólo 4 años de la apertura de la sede de Las Mercedes decidieron replantearse el concepto del local y regresar al Status Quo de lo que Urrutia significa. Se cambió la decoración, las extravagancias del menú y las exigencias de admisión, para quedarse con un ambiente casual y confortable que vaya de la mano con la cocina vasca unida a la personalidad del tan desenrollado venezolano.
Meros Multifacéticos
Aquí el fuerte es el Mero el cual prefieren trabajar fresco y jugoso. Los platos que más suenan entre los comensales son el Churrasco de Mero a la Sal y el Mero a la Ondarresa. Éste último se cuece a la plancha por la parte magra y luego al horno, se sazona con ajito dorado y una vinagreta de vino blanco y almejas, servido con papa panadera. Es imposible imaginarse la metodología tan elaborada que se esconde detrás de la preparación de cada plato.
El mero se sirve en más de 20 presentaciones, pero tienen mucho más que ofrecer como la langosta, las patas de cangrejo de Alaska, los pimientos de piquillo rellenos con mariscos, el bacalao y las ensaladas tibias de frutos del mar.
Un Invento Personal
El ceviche de Camarones se ha convertido en un “must have”, y no dejan de pedirlo. Una inspiración divina de su dueño nos presenta este plato típico vasco con el toque personal Urrutia. El plato consiste en camarones abiertos y macerados con vinagre blanco, cocinados con aceite de oliva para contrarrestar la acidez.
El renacer del vino
Los últimos 4 años habían estado marcados por un renacer que complace a estos tradicionalistas españoles; “en cada mesa era casi obligatorio una botella de buen vino. Estábamos trabajando tan sabroso” dice Koldo con melancolía. Asegura que desde que dejaron de aprobar las divisas para los vinos internacionales se ha perdido la apreciación, pues los precios se han disparado.
En cuanto a los postres hoy día el repertorio abarca unos 15 postres, los más famosos son la Delicia Navarra y los Hojaldres en sus diferentes presentaciones, que varían el relleno desde crema pastelera hasta manzanas.
Si su paladar le pide a gritos pescados o mariscos no dude de darse una vuelta por las Mercedes, y díganle al simpático Señor Koldo que van de parte mía, a ver si les dedica una de sus simpáticas sonrisas.
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Casa Urrutia
Interior Restaurante
Mero en Salsa Verde
Jon Koldo Urrutia
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