La violencia doméstica toca cada puerta en Venezuela y en muchas casas deciden abrirle e invitarla a pasar
“No hay cosa que demuestre mejor el carácter de un hombre o de un pueblo que la manera como trata a las mujeres”. Esta frase del filósofo Johan Gottfried tiene importantes implicaciones para un país que presenta alarmantes cifras en torno a la violencia doméstica.
Según datos del Instituto Nacional de la Mujer en Venezuela (2004), 89 de cada 100 mujeres vuelven a ser agredidas, cada tres días una mujer es asesinada, cada mes una mujer es asesinada a golpes, cada doce días un hombre mata a una mujer en el contexto de la relación de pareja. De cada 100 lesionados atendidos en los centros de salud 40 fueron mujeres agredidas en el hogar. Más de la mitad de las mujeres latinoamericanas han sido objeto de agresión doméstica.
La barbarie en el hogar se sale del concepto de crimen para convertirse en algo cotidiano, casi normal. E. Jiménez, en el Segundo Congreso Venezolano de la Mujer, describe como la violencia se genera por la misma estructura del sistema social venezolano, en el cual el autoritarismo y la rigidez de la cultura patriarcal generan las múltiples formas de agresión contra la mujer.
Mientras las cifras de violencia doméstica se mantengan o se incrementen, y Venezuela siga padeciendo las secuelas de este mal es imposible hablar de un camino hacia el progreso porque el desarrollo solamente va en dirección de la paz, la igualdad y el respeto a los derechos humanos.
Según datos del Instituto Nacional de la Mujer en Venezuela (2004), 89 de cada 100 mujeres vuelven a ser agredidas, cada tres días una mujer es asesinada, cada mes una mujer es asesinada a golpes, cada doce días un hombre mata a una mujer en el contexto de la relación de pareja. De cada 100 lesionados atendidos en los centros de salud 40 fueron mujeres agredidas en el hogar. Más de la mitad de las mujeres latinoamericanas han sido objeto de agresión doméstica.
La barbarie en el hogar se sale del concepto de crimen para convertirse en algo cotidiano, casi normal. E. Jiménez, en el Segundo Congreso Venezolano de la Mujer, describe como la violencia se genera por la misma estructura del sistema social venezolano, en el cual el autoritarismo y la rigidez de la cultura patriarcal generan las múltiples formas de agresión contra la mujer.
Mientras las cifras de violencia doméstica se mantengan o se incrementen, y Venezuela siga padeciendo las secuelas de este mal es imposible hablar de un camino hacia el progreso porque el desarrollo solamente va en dirección de la paz, la igualdad y el respeto a los derechos humanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario