“La épica se vincula a la tendencia natural del ser humano, proclive a seguir héroes o ídolos.
Como en el arte de los juglares, inicialmente era de carácter oral. No tenía autor único, sino que era una desembocadura de poemas de diversos autores (…) Eran largas obras que se iban transformando y alargando por la añadidura de historias y datos”
Ahora digo yo: ¡Qué rico y sorprendente es darse cuenta que tú vida es una gran épica! ¡Es totalmente cierto!
¡Dios mío!, tal cual. Mi vida – al igual que la tuya, no creas que soy la única- es de carácter oral: todo el mundo la comenta, la discute; no tiene autor único: no me llevo los créditos sola, al ser comentada, pues la gente le va agregando acciones, o sea, se va alargando por añadidura. Pero lo triste de llevar este texto a la vida real, a nuestras historias, es que esa gente que comenta, agrega y se convierte en autor de una vida ajena, ni se imagina el daño que puede causar, o lo que el/la protagonista puede estar sintiendo, sufriendo. Y… ¿te digo algo? Así como tú eres el héroe de tú épica, eres el autor agregado de la épica de las personas que tienes a tú alrededor.
jueves, 3 de enero de 2008
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