jueves, 3 de enero de 2008

Querido tío

Querido tío:
Quisiera darte buenas nuevas, pero también quisiera contarte el sufrimiento que todavía padezco después de tantos años de sucesivas tragedias, y que hasta este momento no te he confesado en mis cartas.
Hasta ahora no he sentido dolor más grande que cuando vi a mi familia, y más aún, a la mayoría de las familias de Rusia, pasando hambre y viviendo en la desesperación sin límite. Madres exasperadas por alimentar a sus hijos debido a las escasez generalizada de recursos, hombres con las manos atadas viendo morir a muchos de sus familiares y amigos, era el pan nuestro de cada día, a causa de los deterioros que trajo al país la I Guerra Mundial y la política despótica que aplicaba el zar Nicolás II. Lamentablemente, a diario veía la aplicación de forma clara del principio de Darwin, sobrevivía el más fuerte, el más apto.
El descontento social, político y económico del pueblo ruso no tenía precedentes. En cuanto al primer aspecto, ya las clases bajas estábamos cansados de la opresión que recibíamos por parte del gobierno y las clases altas desde hace mucho tiempo atrás. A pesar de la emancipación que nos otorgó el zar Alejandro II, seguían los problemas (en medio de los cuales nací yo ¿te acuerdas?), mis padres y muchos otros como tú, se vieron obligados a sublevarse en distintas ocasiones, eso no tengo ni por qué recordártelo, pero lo que desafortunadamente si debo de decirte tío, es que esos revuelos continuaron después de tu partida a América, de la cual me arrepiento no haberte acompañado, por los menos para que mis hijos no nacieran en el ambiente de guerras donde lo hicieron. Las manifestaciones eran motivo del desconsuelo que nos unía a todos, en gran parte por la guerra; mientras que la cantidad de alimentos requerida por el ejército era cada vez mayor, el abastecimiento se empobrecía más y más para todos.
En cuanto al punto político durante La Revolución Rusa, qué te puedo decir, era la combinación de los problemas sociales y económicos que enfrentábamos. Despotismo es la palabra que caracterizó el régimen que teníamos, y para no hacerte la historia tan larga, te digo que tan era así, que hasta parte de la clase intelectual del país rechazaba el zarismo. En una oportunidad, la Duma trató de advertirle al zar el colapso de Rusia, pero como era de esperarse, éste no hizo nada. La advertencia fue, si se quiere, un ultimátum tío, porque ya para febrero de 1.917, mediante una revolución, tumbamos el gobierno que tanto daño nos había hecho. Sin embargo, a pesar de todo lo que habíamos pasado, y del cansancio moral que sentíamos, sabíamos que necesitábamos una política “estable”, por lo cual se instauró un Gobierno Provisional (tomado por algunos como ineficaz); pero permíteme decir, que luego éste fue sacudido por La Revolución de Octubre, liderada por Lenin y basada en los principios marxistas para crear el nuevo Gobierno Soviet, quien marcó el principio de la diseminación del comunismo.
Luego de esto tío se dieron otros conflictos como: La guerra Civil entre 1918 y 1922, la Rebelión de Tambov, entre 1919 y 1921, y la Rebelión de Kronstadt en 1921. Otro acontecimiento nos marcó, la muerte de Lenin, quien fue sustituido por Stalin, él asumió el poder, y de quien me imagino has oído hablar.
Hoy, pasados cierta cantidad de años de aquellos sucesos, no se qué decirte a ciencia cierta tío, lo único que diré es que me parece una paradoja la sucesión en el poder de Lenin a Stalin luego de todos los conflictos. Por una parte Lenin creía en la creación de un Partido Comunista que sólo podría alcanzar sus objetivos a través de una forma de organización disciplinada conocida como centralismo democrático, y por la otra, Stalin afirmaba que el socialismo era posible en un solo país donde el proletariado debía asociarse a un estado único, ¿quizá Stalin lo habrá dicho para estabilizar su dictadura burocrática? No lo sé, aún estoy confundida; cuando uno estuvo en el ojo del huracán se le hace difícil visualizar con claridad lo que pasó querido tío, por eso, tal vez tú leyendo todo esto podrás darme un aliciente con tu respuesta.
Crecer en medio de tantas guerras a muchos los hacen duros, y a otros los hacen humanitarios; a mi, tío querido, me ha hecho más humanitaria, compasiva y solidaria. Viví las matanzas de seres queridos y no tan queridos, y eso ha hecho que valore la vida, por eso, actualmente compadezco al pueblo alemán, quien se encuentra bajo el yugo del fascismo, instaurado por Adolf Hitler.
El fascismo alemán ha llegado a ser un sistema de eliminación de todos aquellos hombres, mujeres, niños y ancianos que no se consideren pertenecientes a la raza aria, es realmente espeluznante.
Hitler ha implantando el sistema nacional-socialista en Alemania, como te podrás dar cuenta, está basado en el racismo; utiliza la eutanasia como excusa para el “saneamiento racial”. Además de ello tío, el nazismo (como es popularmente conocido) niega rotundamente la democracia; a los alemanes se les negó la creación de partidos políticos y sindicatos.
El nazismo alemán es un movimiento político netamente totalitario, donde la democracia y el comunismo no tienen lugar alguno. Hitler poco a poco hábilmente ha utilizado su carisma de líder para concentrar el poder en él mismo. Tío de verdad la situación de Alemania me parece monstruosa. Adolf inteligentemente aprovecha los sentimientos de miedo y frustración de las personas para agravarlos mediante la violencia, la represión y el reforzamiento que causa la propaganda que ha instaurado, logrando la adhesión de un grupo significativo de la población. La política fascista es expansionista y en gran parte militarista. Tal vez estas sorprendido o ya veías venir esto desde hace mucho y por ello te fuiste de Europa, pero creo que es mi deber contarte todo esto y tu deber saberlo tío.
Espero pronto recibir tu respuesta; como habrás notado estoy consternada, toda la situación alemana y de Europa en general ha revuelto en mi todos los sentimientos que invadieron mi cuerpo cuando nací en aquella época hostil y de revoluciones incesantes. Hoy estamos en manos de otra guerra, la II Guerra Mundial, roguémosle a Dios que nos siga amparando y protegiendo. Tranquilo, despreocúpate que todos acá estamos bien (dentro de lo que se puede). Todos los días lucho porque los cuerpos de mis hijos no atrapen en su piel los sentimientos con los cuales crecí.



Tu sobrina.

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